sábado, 8 de junio de 2013

FANFIC COREANO: SUEÑO INALCANZABLE XII.

Muchos de vosotros me terminaréis odiando por una sencilla razón: la longitud del fanfic. En un comienzo, mi propósito era crear algo rápido y sencillo, pero las ideas no paran de fluir y aparecen nuevas situaciones interesantes que quiero reflejar, así que disculpadme si es demasiado largo. Aquí os dejo el nuevo capítulo que gira en torno a Eun Sok y Helena. Un saludo para todos.

CAPÍTULO 12
Admiré a través de la ventana el radiante sol que aclimataba el cielo ese día, acompañado de algunos esponjosos algodones bautizados bajo el nombre de nubes. Revisé el interior una vez más de mi cartera para confirmar que llevaba todo lo necesario: móvil, monedero, las llaves de casa, un paquete de clínex, un bloc de notas y una pluma que nunca venían nada mal. Todo estaba en orden, por lo que descendí al piso inferior donde Eun Sok me aguardaba con inquietud y agitación. Su expresión se había endurecido y sus ojos parecían más distantes de lo habitual. Estaban nublados y perdidos sin posicionarse en ningún punto fijo, surcando un mar imaginario, en el cual parecían no existir puertos ni superficies en los que pudiera amarrarse con seguridad y determinación. Era un alma ajena a la realidad. Alguien débil y frágil. Esa era la imagen que tenía en mente mientras que él continuaba sumido en sus pensamientos e ideas. Un Eun Sok que no parecía real, un Eun Sok condenado a su propia oscuridad. Repentinamente un escalofrío invadió todo mi cuerpo ante aquella figura que yo misma había trazado y la cual no temía equivocarme en absoluto, pues ya había experimentado ese tipo de comportamiento los primeros días que llegué a aquella casa.
- ¿Qué haces ahí parado? ¿No íbamos a salir? – busqué una forma de abrirme paso entre ese pequeño velo que mantenía a Eun Sok fuera de sus sentidos. Se giró y me miró con dificultad. Desorientado. Después agitó la cabeza y regresó a ser la misma persona seria, educada y agradable de siempre.- ¡Vamos! Que ya es muy tarde y me tienes que enseñar muchos lugares que no conozco.
Cerré el puño y estiré mi insignificante dedo meñique. Eun Sok no comprendía qué estaba tratando de hacer, así que cogí su mano y entrelacé nuestros respectivos dedos meñiques. Él me miró extrañado y yo le respondí con una deslumbrante sonrisa.
- Es una promesa. ¡Si no la cumples te patearé el trasero hasta que se te aplane!
Acto seguido, Eun Sok me deleitó con una de esas sonrisas pícaras que tanto le personalizaban. Estrechamos nuestros dedos con fuerza al mismo tiempo que nuestras miradas, enternecidas por el momento, se cruzaban. Aprovechando la situación, él se acercó a mí y me rodeó con sus musculosos brazos. Fue uno de los abrazos más hermosos que había experimentado en toda mi vida. Sentí cómo su corazón palpitaba a un ritmo vertiginoso, como su cuerpo se agitaba y temblaba, como sus secretos eran revelados a través de sus gestos… Esa coraza que me impedía ver más allá de sus palabras se había destruido.  A continuación, comprendí que esa clase de sensaciones ratificaban el fuerte interés que Eun Sok tenía por mí. De repente, situó su mano en mi nuca y me examinó detenidamente.
- No deseo que te vayas…
- ¿Cómo?- no alcancé a entender que dijo. Me abrazó nuevamente hundiendo sus ojos en mi hombro. Parecía que tenía ganas de llorar, así que intenté ver que le ocurría; sin embargo él no me permitió realizar ningún movimiento. Me retuvo en esa posición durante unos minutos y prosiguió hablando.
- Eres la primera chica que me desestabiliza de esta manera. Intenté evitarte, pero continuabas ahí, en mis pensamientos… Al principio pensé que el choque cultural me había provocado esa curiosidad por conocer más acerca de ti. Pero al poco tiempo capté que no era de dónde venías, sino quién eras. Helena… te has convertido en mi capricho y debilidad y no sé cómo remediar esta enfermedad desenfrenada que siento por ti. Y si te vas, ¿qué haré? Jamás me interesé por nadie hasta que llegaste tú y alteraste mi monótona vida. Yo, un hombre que no se preocupa por nadie más salvo en sí mismo. Este hombre que ves te pide compasión. Helena, ayúdame, busca un antídoto para este sufrimiento que siento…
No supe qué responder. Su confesión sembró incertidumbre en mi mente. Conocía sus sentimientos, pero nunca imaginé escucharlos de sus propios labios. Pretendía transmitirle una respuesta, pero no sabía qué palabras usar para elaborarla. Ya estaba decidida a ello cuando él me interrumpió.
- No digas nada. Sé que fue muy repentino. Tómate tu tiempo para pensarlo, no te presionaré. -  se apartó y me plantó un enternecedor beso en la frente.- Creo que es hora de marcharse. Hoy eres mía y no te dejaré escapar fácilmente.
Tomó mi mano y salimos al garaje para coger el coche. Accedimos al automóvil y nos pusimos en marcha hacia el centro de la capital, Seúl. Durante el viaje, Eun Sok no paró de lanzarme miradas mientras conducía. Todo ello generó en mi organismo numerosos cosquilleos  y gran nerviosismo; por lo que tuve que evitar sus ojos hasta que llegamos a nuestro destino. Una vez allí, nos introducimos en el primer centro comercial que avistamos. Estuvimos admirando los diversos escaparates conformados por magníficas prendas a precios realmente elevados. Sin embargo, todo quedó en un pequeño sabor amargo de boca. Tuve que conformarme con observar aquellos atuendos a través del cristal con expresión afligida. Eun Sok, ubicado a mi izquierda, no tardó en reparar en mis inmensos deseos de conseguir alguno de ellos. Insertó una de sus manos en su bandolera de Tommy Hilfiger y extrajo una hermosa cartera de cuero negro.
- ¿Cuál te gusta? -  formuló a la vez que buscaba su tarjeta de crédito en uno de los compartimentos del billetero.
- ¡Ah! Nada. Sólo estaba mirando.- posicioné mis manos sobre las suyas para que no continuara con lo que había comenzado. No obstante, él apartó mis manos rozando sus dedos con los míos, lo cual constituyó una electrizante sensación cargada de una gran dosis de adrenalina para mi cuerpo que me hizo perder el equilibrio por unos instantes. Eun Sok había alcanzado el mismo efecto que únicamente Dongwoo podía provocar en mi organismo. Repentinamente, emergió un sentimiento de pavor en mi interior. Temía enamorarme de otra persona. Temía olvidarme de Dongwoo, aquel hombre que había enfermado mi corazón de amor. Temía cambiar la relación que Eun Sok y yo habíamos bordado a lo largo de mi estancia en Corea.  Estaba despavorida por las consecuencias que podrían traer mis decisiones. No quería perder nada de lo que había obtenido hasta ahora, pero era algo inevitable a lo que debía enfrentarme tarde o temprano. Mi elección me haría ganar algo y al mismo tiempo perder otra cosa. Finalmente regresé a mis sentidos y puse atención a la conversación que estaba entablando con Eun Sok.
- No finjas. Tienes el gesto de una niña de cuatro años que quiere un caramelo, pero que sus padres no se lo van a comprar.- espetó Eun Sok con un ademán de felicidad.- No te sientas incómoda. Lo hago con mucho gusto. No quiero nada a cambio… Bueno, sí. Deseo que dirijas toda tu atención a mí, ¿te parece bien?
No pude evitar aceptar su propuesta, así que compramos ropa tanto para mí como para él. Evalué y analicé cautelosamente todas aquellas prendas que iban a ser destinadas para mi propio consumo, pues no quería aprovecharme de la generosidad de Eun Sok. Por lo tanto, escogí con precaución y considerando el precio justo sin sobrepasarme. Tras finalizar nuestras compras, Eun Sok y yo nos encaminamos a descansar a un Starbucks. Allí, nos sentamos en una de las mesas. Un camarero se acercó hasta nosotros para tomarnos nota.
- Bienvenidos, ¿qué desean tomar?- preguntó el joven con aura tranquila y amistosa. El muchacho sacó de uno de sus bolsillos una libreta y se preparó para apuntar.
- Yo tomaré un café con leche y un muffin de arándanos.- demandó Eun Sok con seguridad y confianza, algo habitual en él. – Y tú, Helena, ¿qué quieres?
- Creo que pediré uno de estos.- señalé en el menú la bebida que quería mostrándosela al camarero.- Un frapuccino de vainilla.
- ¿Algo más?- insistió el joven antes de marcharse. Negué con la cabeza.- Perfecto. Esperen unos minutos. Ahora mismo traeré su pedido.
Al cabo de unos minutos, el muchacho estaba de vuelta con nuestras bebidas y el muffin de arándanos. Lo trajo y lo dispuso en la mesa con destreza. Después nos deseo buen provecho y se alejó con el objetivo de atender a nuevos clientes que se habían aglomerado a la entrada del local. Cogí mi frapuccino y lo degusté. Tenía un sabor espectacular, una textura esponjosa y agradable, una fragancia dulce...Todo ello unido te hacía sentir cómodo y confortable. Volví a absorber un poco más de aquel glorioso líquido y acto seguido miré a Eun Sok. Estaba embobado, con sus ojos puestos en mí, revelando una pequeña sonrisa que me permitía apreciar sus elegantes y relucientes dientes. Traté de esquivar sus miradas, pero resultó imposible.
- ¿Por qué me miras tanto? Me vas a desgastar.- bromeé mientras removía mi bebida con una pequeña cuchara de plástico. Él se incorporó y apoyó los codos en la mesa entrelazando así sus manos, en las cuales acomodó su delicada barbilla recién afeitada. Sus rasgos faciales se fortalecieron y espontáneamente cerró sus ojos. Posiblemente mi pregunta le había parecido algo estúpida. Incluso yo lo pensaba. Sin embargo, él se mostró relajado y no se alteró. Abrió de nuevo sus ojos y contestó mi cuestión.
- No creo que sea necesario una respuesta. Únicamente mírate en un espejo y te responderás a tu propia pregunta.- estiró sus brazos y agarró mis manos. Las aproximó hasta su semblante y las situó a pocos centímetros de sus gruesos labios. Noté cómo su respiración chocaba contra mis delgadas falanges. Rocé sus carnosos labios que se encontraban secos y agrietados. Sentía un fuerte impulso de humedecerlos, por lo que interné mi dedo índice en su boca. Una vez en su interior, contacté con su lengua. Esa lengua áspera que incitaba al sexo femenino al deseo sexual. Empezó a lamerme y mi dedo rápidamente se impregnó de la saliva de Eun Sok. Tras ello, retiré mi dedo y rocié sus labios con aquel viscoso líquido segregado en el interior de su boca. Mi cuerpo actuaba instintivamente, no podía detenerme y a Eun Sok parecía satisfacerle la situación. De manera abrupta, me alejé y concentré mi vista en el suelo. Estaba avergonzaba por lo que había ocurrido. No tenía la fuerza suficiente como para mirarlo a los ojos. “¿Qué acabo de hacer? ¿Estoy loca?”: me recriminaba a mí misma. Eun Sok no articuló tampoco palabra hasta que nos fuimos del Starbucks. A la salida del local, Eun Sok sugirió ir a un fotomatón. Acepté su petición y entramos en uno de ellos. Minutos después, teníamos las pequeñas fotos impresas bajo nuestra posesión. Acordamos llevar al menos una de las fotos en la cartera para no olvidarnos nunca el uno del otro cuando yo regresara a España; y cada uno seleccionó la que más le había gustado. Terminado el día, pusimos rumbo a casa de los señores Choi. Había sido un día un tanto extraño, pero a la vez divertido y gratificante.















domingo, 24 de febrero de 2013

FANFIC COREANO: SUEÑO INALCANZABLE XI.


Pido perdón a todos los lectores por mi tardanza, los  estudios me quitan mucho tiempo libre y a todo ello se suma la época de exámenes por la que estoy atravesando en estos precisos momentos; pero prometo regresar pronto. Y ahora aquí el nuevo capítulo. Disfrutadlo.
Un fuerte vínculo comienza a emerger entre Eun Sok y Helena. ¿Será tan fuerte esta unión como para cambiar los sentimientos de la protagonista hacia Dongwoo?  

CAPÍTULO 11
Regresé a casa apenada y me encerré en mi cuarto. Aplasté mi cara contra la almohada de la cama y comencé a derramar lágrimas. Nunca me había sentido de esa manera ni siquiera cuando puse fin a la relación con mi anterior novio. Dongwoo ya pertenecía a otra persona… Lo mejor era alejarme cuanto antes y no volverlo a ver  jamás. La almohada comenzó a humedecerse y a mancharse por culpa del rímel y el eyeliner que había utilizado para maquillarme los ojos.  La cogí y atravesé el pasillo hasta el lavabo donde comencé a restregar las manchas con el primer jabón que encontré, pero lo estaba empeorando muchísimo más. Ahora el rastro de rímel se había dispersado por todo el cojín como si de un borrón se tratase. Tras ello, bajé a la cocina en busca de algo que pudiese ayudarme; sin embargo no entendía mucho sobre utensilios de limpieza ni nada que pudiese eliminar manchas. De repente la cerradura de la puerta principal comenzó a girarse. Alguien pretendía entrar en casa. Seguramente sería Eun Sok sin duda alguna (la posibilidad de que fuese un ladrón fue descartada al instante, puesto que el barrio de los señores Choi era una zona de seguridad extrema repleta de guardias por todas partes). Me fijé en el reloj de la cocina, el cual marcaba las cuatro de la mañana. “¿Qué debería hacer ante tal situación?”: pensaba agitadamente. Subir a la segunda planta era algo imposible y muy arriesgado, así que me escondí en un recoveco de la cocina con el almohadón entre los brazos. Me estaba volviendo una experta en esto de las escondidas. La puerta se abrió lentamente que casi no pude escucharla y Eun Sok entró al salón. Encendió la luz y se echó en el sofá soltando un largo y profundo suspiro. Pasaron unos minutos y Eun Sok permanecía inmóvil, así que salí de mi escondrijo y me acerqué hasta el sillón lentamente. Efectivamente, estaba dormido. Me quedé mirando sus relajadas facciones, su pequeña nariz y esos hermosos labios que tentaban a cualquiera. Sitúe mi mano en el aire a pocos metros de sus mejillas, deseaba deslizar mis finos dedos por toda su tersa y brillante tez libre de impurezas. Su cabello alborotado le daba un toque de chico malo. Coloqué mi dedo en su entrecejo y recorrí todos los poros de su piel hasta la punta de la nariz.
- Es tan suave y cálida…-  murmuré.
- ¿Y por qué no la pruebas? – me cogió de aquella mano pecadora que había cometido el delito de rozarse con su cara y me dio un tirón hacia él. Caí repentinamente al sofá y Eun Sok se dispuso encima de mí agarrándome fuertemente las manos para no dejarme escapar.   
- ¿Perdón? - musité sorprendida. Esa reacción no era propia de él.
- Se te veía muy contenta y emocionada y pensé que tal vez querrías degustarme a ver sí soy de tu agrado o no.- comentó Eun Sok con voz pícara y juguetona. Aproximó su cara hacia la mía y repentinamente enrojecí. Nuestros pulsos comenzaron a acelerarse de tal manera que ambos pudimos captarlo; a pesar de ello él continuó encima mía sin inmutarse de las alteraciones que nuestros cuerpos habían comenzado a sufrir. Mas yo no deseaba seguir en esa postura tan incómoda y provocativa.
Elevó su dedo, lo posicionó en mis labios agrietados y a continuación me liberó de sus garras como si de una débil presa se tratara.
- ¿Te ha gustado o qué? Mis padres me han dicho que tengo futuro en el mundo del cine. – soltó de golpe como si no hubiera ocurrido nada.
- ¿Cómo? – estaba consternada y taciturna, pues no entendía que pretendía decir con aquellas palabras.
- No te habrás pensado qué te iba a hacer algo, ¿o sí? No soy ese tipo de hombres que se aprovechan de las mujeres cuando se encuentran en situación de debilidad emocional. – manifestó señalando el almohadón cubierto de lágrimas, prueba de mi lamentable estado. – Posiblemente ahora mismo no te apetezca hablar ni recibir consejos de nadie, así que lo mejor es que te vayas a dormir. Intenta descansar y no pensar en aquello que te causó tanto dolor hoy.
Me extendió su mano para ayudar a levantarme del sillón. Tras ello, acarició mi desastroso cabello, me entregó un cojín, puesto que mi almohada estaba manchada y se largó de la sala murmurando algo que no alcancé a escuchar.
Corrí hacia mi cuarto muerta de vergüenza y me metí en la cama. Caí al momento en un sueño profundo; sin embargo aquellas pesadillas que habían desaparecido provisionalmente volvieron a las andadas. Mi fastidioso y sexy chico repelente regresaba a mortificarme nuevamente y aunque sonase masoquista, era algo que me agradaba, pues si en la realidad no podía tenerlo, al menos en mi consciente conseguía apoderarme de él por unos minutos, después se largaba y no volvía a verlo jamás.
Ya era martes. Me quedaba sólo medio mes para regresar a mi país de origen. El tiempo transcurría velozmente y eso hacía que me deprimiera en muchas ocasiones del día. Ese mismo día y por alguna extraña razón, Eun Sok me trajo el desayuno a la cama en una bandeja: una taza de chocolate caliente, un par de tostadas con mermelada de arándanos y una rodaja de sandía recién comprada. Estaba delicioso todo. Terminé de comer ese suculento manjar y bajé al piso inferior, donde haría los deberes de la academia que me habían mandado hace una semana y que yo no me había molestado en hacer hasta ese día. Me senté en la mesa del salón y saqué los libros que necesitaba. Mi escritura había mejorado considerablemente desde que había llegado a Corea al igual que mi pronunciación y mi capacidad de entender a los nativos de dicho país; por lo que la tarea no me resultó difícil de llevar a cabo. Tras media hora conseguí finalizar los ejercicios y me dispuse a pasar aquella tarde viendo la televisión a causa de la indisposición de Kang Sang Ra, quien deseaba invertir esa tarde junto a sus tíos y primos que habían ido de visita. Encendí el televisor. Sin embargo, no había ningún programa ni siquiera drama que captara mi atención en lo más mínimo. Transcurrieron aproximadamente unos quince minutos, cuando reconocí la robusta figura de Eun Sok deambulando por la cocina.
-  ¿Qué estás buscando? – pregunté con gran interés sin echar la vista atrás.
- ¿Eh? – podía imaginarme su reacción de sobresalto sin siquiera mirarle.- ¿Cómo supiste que estaba aquí?
- Qué decir. El ambiente ha sido alterado por la entrada de un flujo de energía que sólo podía pertenecerte a ti.- confesé en castellano y lo observé desde el sofá.
Eun Sok me miró extrañado y confundido, pues no conseguía descifrar lo que había dicho.
-  Mi instinto. Él me dijo que un intruso estaba merodeando por la cocina en busca de algo.- rectifiqué en coreano y escogiendo las palabras adecuadas.- Dejando de lado mis poderes… ¿qué haces aquí? ¿Hoy no trabajas?
- Estaba pensando que tal vez… no, no creo que sea buena idea.- chirrió sus dientes con nerviosismo y apartó la vista. Ese comportamiento no encajaba con su actitud habitual de hombre serio incapaz de dudar de nada. Decidí guardar silencio hasta que él reanudó la conversación. - ¿Te gustaría salir conmigo a dar una vuelta? No es una cita, ni nada por el estilo. Claro que si no quieres no pasa nada, lo entenderé perfectamente. No quiero coaccionarte ni obligarte a algo que no deseas ha-
-  Me parece una idea genial. ¿Adónde iremos?
- ¡Dónde te apetezca!- gritó entusiasmado. Estaba comenzando a descubrir una nueva faceta de Eun Sok.


lunes, 24 de diciembre de 2012

DRAMA COREANO DEL MES: PERSONAL TASTE.


¡Vacaciones! Aquí en España ya hemos terminado el primer trimestre y ahora toca disfrutar de las Navidades. Ayer estuve en el centro de Madrid viendo las luces y cuando regresé a casa decidí, hoy,  continuar escribiendo. Y aquí estoy. Hoy os traigo un nuevo drama coreano, en el que participa un espectacular y bellísimo actor: Lee Min Ho. Os sonará su nombre, pues protagonizó el papel de Goo Joon Pyo en uno de los dramas más famosos de Corea “Boys Before Flowers”. El drama de este mes es “Personal Taste”. He aquí el link para los interesados:

SINOPSIS
La historia entre Park Gae In y Jun Jin Ho. Gae In diseña muebles y es hija de un arquitecto famoso, y del cual siempre ha querido tener su reconocimiento y amor.
Aunque es dueña de su propia empresa, se encuentra en bancarrota debido a que un amigo pide un préstamo a su nombre, para colmo su novio termina con ella un día antes de casarse él con una de sus mejores amigas. Después de varios intentos por recuperar su dinero, Gae In termina poniendo en renta un cuarto para no perder la casa.
Jeon Jin Ho, necesita ganar un proyecto que puede salvar a su pequeña compañía de la quiebra y se entera de que el cliente en cuestión había querido contratar en un principio al padre de Park Gae In y hacer un edificio con el estilo de la casa del diseñador, al rehusarse realiza un concurso para decidir la imagen de la construcción. Para ganar el proyecto y a su más grande enemigo, quien termina siendo el ex novio de Gae In, Jin Ho decide rentar el cuarto que alquila Gae In, con quien ha tenido varios malentendidos desde el principio y quien piensa que es gay.
Al principio él se rehusa a seguir viviendo en una casa donde creen que sus preferencias sexuales son hacia los hombres, pero debido a la urgencia de dinero y de ganar el proyecto, lo acepta, haciéndole cambiar poco a poco que, realmente no es gay.
Por supuesto, él desarrolla sentimientos hacia ella, pero para entonces esta ya ha comenzado a confiar en él, sin saber que su relación se basó en una mentira. Así se va formando un triángulo amoroso puesto que el ex novio de Gae In comienza a interesarse nuevamente en ella.













CURIOSIDADES
En el episodio 8 en donde Jin Ho sale en una cita con Gae In, se encuentra con su ex novia Eun Soo (interpretada por Yoon Eun Hye ) los tres van a un café a platicar y antes de despedirse Eun Soo voltea la taza en la que esta bebiendo café y en ella parece el logo de The 1st Shop Coffee Prince (drama que protagonizó en el año 2007 junto a Gong Yoo).
En el episodio 4 Park Gae In y Jin Ho, están viendo la película norteamericana "Nacho Libre".
En el episodio 4 Park Gae In mientras busca que película rentar para ver con Jin Ho, toma la película nortemericana "Secreto en la montaña".




Mi valoración sobre este drama es un ocho sobre diez. La trama está muy bien, las escenas románticas lo mismo; pero a mi parecer creo que le faltaba una chispa más de romanticismo. A pesar de todo os la recomiendo; pues la actuación de los protagonistas es excelente. Y todo esto por hoy. Espero que paséis una buena Navidad. Un beso.
http://www.viki.com/channels/914-personal-taste/videos/8864


domingo, 9 de diciembre de 2012

FANFIC COREANO: SUEÑO INALCANZABLE X.


¡Por fin encontré un huequillo para meterme al blog! Esta semana ya termino los exámenes y a ver si puedo escribir algo más. Hoy subiré esta entrada básicamente porque ya la había creado hace unas semanas. No me extiendo mucho más que tengo que hacer las tareas de clase y estudiar… Un saludo.

CAPÍTULO 10
“Además es un asaltacunas. El otro día me enteré de que le gusta una chica extranjera que se hospeda en su casa…”: esas palabras se me quedaron en la memoria grabadas. Únicamente deseaba que todo fuese un sueño y poder despertarme tranquilamente, pero no. Esto era la realidad: Eun Sok sentía algo por mí. Aún así quería confirmar la revelación de Dongwoo, pues él lo había escuchado, pero no lo sabía con absoluta certeza.
-¡Oye, oye! ¡Qué te has quedado empana’! ¿Te ha sorprendido lo que te he dicho o qué? No te incumbe, así que no sé por qué esa expresión en tu cara.- expuso Dongwoo mientras miraba todas las llamadas perdidas que había recibido su celular.
- Ah, lo siento. Pero… lo que me acabas de contar, ¿estás seguro al cien por cien de que es la verdad? – pregunté angustiada.
- ¿Por qué tanto interés por el tema? ¿No me digas qué ahora te gusta mi manager? Pues si tanto quieres saberlo, ve y pregúntaselo a él personalmente. Adiós. – se mosqueó y se largó con paso rápido y firme sin permitirme que pudiera explicarle mi situación con Eun Sok.
Ahora tenía que organizar mis pensamientos. Por un lado, se encontraba Dongwoo, quien sin darme cuenta se estaba metiendo en mi vida y alterando el orden de todo y por otra parte se situaba Eun Sok de quien había descubierto dos cosas: era el manager de INFINITE , el grupo al que pertenecía Dongwoo; y yo era la chica por la que estaba interesado. Ahora la cuestión era “¿qué quería yo?” Ahora sí que tenía un cacao mental. Por Dongwoo sé que sentía algo que seguramente no pasaría los límites de ser sólo un amor no correspondido, pero Eun Sok… es atractivo, musculoso, inteligente y ahora me agradaba más que antes, cuando me trataba tan fríamente, pero nunca le había visto de esa forma, más bien, no me había planteado tener nada con él…
Después de darle varias vueltas al asunto, me fijé que ya eran más de las dos de la mañana. Me fui lo más rápido que pude, antes de que Eun Sok se diese cuenta de que no había hecho caso a sus palabras de marcharme a casa. Mientras volvía a la puerta del lugar donde se había celebrado el concierto, frené en seco. Alguien estaba merodeando por los alrededores. Por temor a que fuese Eun Sok, me quedé escondida tras un pequeño muro de piedra. Aquellos pasos se acercaban cada vez más a mí, mi pulso comenzó a acelerarse, me temblaban las piernas… De repente el sonido de los pasos cesó y alguien comenzó a hablar en voz alta y con tono irritante.
-  ¿Dónde te habías metido? El manager está muy enfadado contigo y no veas la bronca que te va a echar cuando te vea.
- ¿A ti qué te importa? Déjame. No estoy de humor para hablar con nadie.
“¿Dongwoo? ¿Con quién estará hablando a estas horas de la noche? Por el tono de voz diría que es Woohyun”: pensé para mí misma. Con el objetivo de confirmar mis conjeturas, asomé la cabeza cuidadosamente para que no se percataran de que estaba allí, y efectivamente estaba en lo cierto. La persona con la que estaba hablando Dongwoo era aquel chico que había sufrido uno de mis impulsos frenéticos ese mismo día: el adorable Woohyun. Iba a salir de mi escondite, pero aquella conversación comenzó a caldear el ambiente.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué me hablas de esa forma? ¿Te he hecho algo por casualidad? Únicamente me estoy preocupando por ti y mira cómo me están tratando… - Woohyun se veía triste y enojado a la vez por las palabras hirientes y malhumoradas que Dongwoo le estaba dirigiendo sin ningún motivo explícito.
- Pues fíjate yo no te veía nada inquieto cuando aquella chica en la sala de autógrafos te besaba… - el semblante de Dongwoo mostraba una mueca de confusión e irritación como si en su interior estuviesen en plena lucha la ira y la amistad que sentía por su compañero de grupo. Dongwoo estaba dispuesto a marcharse y poner fin a esa desagradable charla que no conseguía poner bajo control, sin embargo Woohyun no tenía intención de dejarle marchar tan fácilmente. Cogió del brazo a su compañero y sus miradas se cruzaron cara a cara.
- ¿Tal vez tengas envidia o es que estás celoso porque te gusta “esa chica” a la que te estás refiriendo? Porque permíteme decirte una cosa y que te quede bien claro, tú ya estás comprometido y no puedes fijarte en otra mujer que no sea tu futura esposa, así que date por vencido con esa chica, porque ella ahora es mi objetivo y tú no tienes y no puedes tener una posibilidad con ella. – Woohyun sonaba serio y decidido a cumplir sus expectativas.
Un silencio incómodo surgió de la nada. Dongwoo se mantuvo callado e inexpresivo durante un minuto, es como si el vínculo que unía la amistad de ambos muchachos se hubiese quebrado por completo tras las palabras que acaba de pronunciar el dulce Woohyun. Pero la velada no terminó aquí. A lo lejos observamos, tantos ellos como yo que permanecía oculta tras la tapia de roca, a una linda chica corriendo hasta el punto donde los chicos  yacían. La chica llegó y se abalanzó sobre el chico repelente, a quien le plantó un enorme beso en los labios, lo que provocó en mi organismo una punzada en el estómago como si me estuviesen clavando una lanza en dicho órgano. Dongwoo debió de sentir lo mismo, pues su reacción no fue precisamente buena.
- Lee Ji Ah, te he dicho un millón de veces que no me beses sin avisarme. – Dongwoo alejó a la chica de su lado.
- ¡Qué arrogante eres, oppa (novio en este caso)! – la joven le sacó la lengua en señal de burla. Luego se giró hacia Woohyun.- ¿Qué tal fue el concierto? Me hubiese encantado asistir, pero tenía hoy la agenda llena de obligaciones…
- ¡Cuánto tiempo sin verte pequeña! Pues ha ido todo muy bien, mucha alegría y un gran apoyo de nuestras fans. Ha sido un día fantástico.- Woohyun acarició el cabello de Lee Ji Ah con una enorme sonrisa de exaltación en sus rasgos faciales.
- ¿A qué viene está enorme felicidad? ¿Estamos celebrando algo? – preguntó la muchacha confusa y curiosa. En ese momento, Dongwoo torció el gesto y desvió su vista para concentrarse en otras cosas irrelevantes, sin importancia como contar las rayas blancas que componían los pasos de cebra de la calle. Estaba claro que él no tenía ningún interés  por lo que Woohyun iba a desvelar a su “novia”, Lee Ji Ah.
- Pues verás… resulta que una chica extranjera me besó en la mejilla mientras la firmaba un autógrafo y sinceramente creo que me atrae… Lástima que desconozca su número de móvil y  en qué lugar está viviendo, espero encontrarme con ella lo más pronto posible.- aclaró el chico mientras sonreía dulcemente. Tras escuchar toda aquella conversación me quedé muy impresionada, no por el hecho de que Woohyun también estuviera interesado por mí, sino la nueva chica que se atravesaba en mis sentimientos por Dongwoo. Ahora sí que no tenía ninguna oportunidad de acercarme a Dongwoo con ella por medio. Dongwoo estaba comprometido y yo, bueno, tenía dos pretendientes a los que podría brindarles la posibilidad de conquistarme… De repente de uno de mis ojos comenzó a salir una pequeña lágrima que recorrió mi mejilla hasta acabar cayendo a la acera. Me limpié el rastro que había dejado y me dispuse a irme, pues allí ya nada tenía que hacer. Pero mis piernas me fallaron en el peor momento y caí al suelo soltando un grito ahogado de dolor. Las otras personas que se situaban en el otro lado del pequeño muro se percataron del sonido y acudieron en mi ayuda. Gran sorpresa se llevaron al verme tendida en el suelo con media pierna sangrando.
- ¿Qué haces tú aquí?- preguntó Dongwoo impactado.
- ¿La conoces? – preguntaron al unísono Lee Ji Ah y Woohyun con perplejidad.
- ¡Qué va! Es solo que me asusté y solté eso inconscientemente. En mi vida he visto a esta chica hasta día de hoy.- su mentira sonó con un tono tan convincente que hasta me lo creí yo. Nadie optó por ahondar ese tema y se giraron todos hacia mí extrañados.
- ¿Te has hecho daño? Ven que te ayudo. – Woohyun se agachó y me cogió como si fuese una princesa en apuros que espera a su príncipe azul. Noté como su pecho musculoso y fornido chocaba con mi delgada espalda. Era un chico dulce, pero también era fuerte y varonil. – Antes que nada os presento: esta es Lee Ji Ah la novia de Dongwoo, uno de mis compañeros de grupo.
-¿Tú eres aquella chica extranjera que besó a Woohyun? – estaba claro que Lee Ji Ah no se andaba con tonterías e iba directa al grano, sin rodeos ni tapujos.
- Ah, sí. Lo siento nuevamente… no sé qué me ocurrió en ese preciso instante y tan sólo actué por impulso…- mi voz temblaba de terror. Observé a Dongwoo, el cual no me quitaba los ojos de encima desde que me habían encontrado. Con mi mirada buscaba su ayuda, pero él no parecía que quisiera socorrerme, así que tuve que ingeniármelas sola.
- ¡Qué atrevida! ¿Cómo pudiste hacer eso delante de tanta gente? Yo no podría besar a mi Dongwoo tan abiertamente. – se acercó a Dongwoo y le abrazó en muestra de “posesión exclusiva de Lee Ji Ah”. Esa chica me sacaba de quicio y eso que la acababa de conocer, pero mantuve la mente fría y la traté de la mejor manera posible.
- Comprendo perfectamente tu punto de vista, pero como ya sabrás en Occidente es una muestra de cariño muy habitual cuando sientes afecto por alguien.- aclaré con tono pausado y calmado, sin ningún tipo de alteración.- Woohyun puedes bajarme, tan solo es un rasguño. Puedo caminar tranquilo. Tengo que coger un taxi y regresar a mi casa.
Woohyun accedió y me bajó al suelo.
- Muchas gracias.- agradecí al dulce chico.- Bueno tengo que marcharme, un placer haberte conocido Lee Ji Ah. Buenas noches.
- ¡Espera! Al menos dame tu número de teléfono para poder saber que has llegado bien a tu casa.- nada más articular esas palabras, miré a Dongwoo, pero él hizo un gesto de indiferencia como si no le importase lo que fuera a hacer.
- Mmm… no creo que sea buena idea. Muchas gracias por todo.- me despedí, no antes sin ver a Dongwoo, quien parecía estar lleno de rabia por dentro aunque lo intentase ocultar.