domingo, 24 de febrero de 2013

FANFIC COREANO: SUEÑO INALCANZABLE XI.


Pido perdón a todos los lectores por mi tardanza, los  estudios me quitan mucho tiempo libre y a todo ello se suma la época de exámenes por la que estoy atravesando en estos precisos momentos; pero prometo regresar pronto. Y ahora aquí el nuevo capítulo. Disfrutadlo.
Un fuerte vínculo comienza a emerger entre Eun Sok y Helena. ¿Será tan fuerte esta unión como para cambiar los sentimientos de la protagonista hacia Dongwoo?  

CAPÍTULO 11
Regresé a casa apenada y me encerré en mi cuarto. Aplasté mi cara contra la almohada de la cama y comencé a derramar lágrimas. Nunca me había sentido de esa manera ni siquiera cuando puse fin a la relación con mi anterior novio. Dongwoo ya pertenecía a otra persona… Lo mejor era alejarme cuanto antes y no volverlo a ver  jamás. La almohada comenzó a humedecerse y a mancharse por culpa del rímel y el eyeliner que había utilizado para maquillarme los ojos.  La cogí y atravesé el pasillo hasta el lavabo donde comencé a restregar las manchas con el primer jabón que encontré, pero lo estaba empeorando muchísimo más. Ahora el rastro de rímel se había dispersado por todo el cojín como si de un borrón se tratase. Tras ello, bajé a la cocina en busca de algo que pudiese ayudarme; sin embargo no entendía mucho sobre utensilios de limpieza ni nada que pudiese eliminar manchas. De repente la cerradura de la puerta principal comenzó a girarse. Alguien pretendía entrar en casa. Seguramente sería Eun Sok sin duda alguna (la posibilidad de que fuese un ladrón fue descartada al instante, puesto que el barrio de los señores Choi era una zona de seguridad extrema repleta de guardias por todas partes). Me fijé en el reloj de la cocina, el cual marcaba las cuatro de la mañana. “¿Qué debería hacer ante tal situación?”: pensaba agitadamente. Subir a la segunda planta era algo imposible y muy arriesgado, así que me escondí en un recoveco de la cocina con el almohadón entre los brazos. Me estaba volviendo una experta en esto de las escondidas. La puerta se abrió lentamente que casi no pude escucharla y Eun Sok entró al salón. Encendió la luz y se echó en el sofá soltando un largo y profundo suspiro. Pasaron unos minutos y Eun Sok permanecía inmóvil, así que salí de mi escondrijo y me acerqué hasta el sillón lentamente. Efectivamente, estaba dormido. Me quedé mirando sus relajadas facciones, su pequeña nariz y esos hermosos labios que tentaban a cualquiera. Sitúe mi mano en el aire a pocos metros de sus mejillas, deseaba deslizar mis finos dedos por toda su tersa y brillante tez libre de impurezas. Su cabello alborotado le daba un toque de chico malo. Coloqué mi dedo en su entrecejo y recorrí todos los poros de su piel hasta la punta de la nariz.
- Es tan suave y cálida…-  murmuré.
- ¿Y por qué no la pruebas? – me cogió de aquella mano pecadora que había cometido el delito de rozarse con su cara y me dio un tirón hacia él. Caí repentinamente al sofá y Eun Sok se dispuso encima de mí agarrándome fuertemente las manos para no dejarme escapar.   
- ¿Perdón? - musité sorprendida. Esa reacción no era propia de él.
- Se te veía muy contenta y emocionada y pensé que tal vez querrías degustarme a ver sí soy de tu agrado o no.- comentó Eun Sok con voz pícara y juguetona. Aproximó su cara hacia la mía y repentinamente enrojecí. Nuestros pulsos comenzaron a acelerarse de tal manera que ambos pudimos captarlo; a pesar de ello él continuó encima mía sin inmutarse de las alteraciones que nuestros cuerpos habían comenzado a sufrir. Mas yo no deseaba seguir en esa postura tan incómoda y provocativa.
Elevó su dedo, lo posicionó en mis labios agrietados y a continuación me liberó de sus garras como si de una débil presa se tratara.
- ¿Te ha gustado o qué? Mis padres me han dicho que tengo futuro en el mundo del cine. – soltó de golpe como si no hubiera ocurrido nada.
- ¿Cómo? – estaba consternada y taciturna, pues no entendía que pretendía decir con aquellas palabras.
- No te habrás pensado qué te iba a hacer algo, ¿o sí? No soy ese tipo de hombres que se aprovechan de las mujeres cuando se encuentran en situación de debilidad emocional. – manifestó señalando el almohadón cubierto de lágrimas, prueba de mi lamentable estado. – Posiblemente ahora mismo no te apetezca hablar ni recibir consejos de nadie, así que lo mejor es que te vayas a dormir. Intenta descansar y no pensar en aquello que te causó tanto dolor hoy.
Me extendió su mano para ayudar a levantarme del sillón. Tras ello, acarició mi desastroso cabello, me entregó un cojín, puesto que mi almohada estaba manchada y se largó de la sala murmurando algo que no alcancé a escuchar.
Corrí hacia mi cuarto muerta de vergüenza y me metí en la cama. Caí al momento en un sueño profundo; sin embargo aquellas pesadillas que habían desaparecido provisionalmente volvieron a las andadas. Mi fastidioso y sexy chico repelente regresaba a mortificarme nuevamente y aunque sonase masoquista, era algo que me agradaba, pues si en la realidad no podía tenerlo, al menos en mi consciente conseguía apoderarme de él por unos minutos, después se largaba y no volvía a verlo jamás.
Ya era martes. Me quedaba sólo medio mes para regresar a mi país de origen. El tiempo transcurría velozmente y eso hacía que me deprimiera en muchas ocasiones del día. Ese mismo día y por alguna extraña razón, Eun Sok me trajo el desayuno a la cama en una bandeja: una taza de chocolate caliente, un par de tostadas con mermelada de arándanos y una rodaja de sandía recién comprada. Estaba delicioso todo. Terminé de comer ese suculento manjar y bajé al piso inferior, donde haría los deberes de la academia que me habían mandado hace una semana y que yo no me había molestado en hacer hasta ese día. Me senté en la mesa del salón y saqué los libros que necesitaba. Mi escritura había mejorado considerablemente desde que había llegado a Corea al igual que mi pronunciación y mi capacidad de entender a los nativos de dicho país; por lo que la tarea no me resultó difícil de llevar a cabo. Tras media hora conseguí finalizar los ejercicios y me dispuse a pasar aquella tarde viendo la televisión a causa de la indisposición de Kang Sang Ra, quien deseaba invertir esa tarde junto a sus tíos y primos que habían ido de visita. Encendí el televisor. Sin embargo, no había ningún programa ni siquiera drama que captara mi atención en lo más mínimo. Transcurrieron aproximadamente unos quince minutos, cuando reconocí la robusta figura de Eun Sok deambulando por la cocina.
-  ¿Qué estás buscando? – pregunté con gran interés sin echar la vista atrás.
- ¿Eh? – podía imaginarme su reacción de sobresalto sin siquiera mirarle.- ¿Cómo supiste que estaba aquí?
- Qué decir. El ambiente ha sido alterado por la entrada de un flujo de energía que sólo podía pertenecerte a ti.- confesé en castellano y lo observé desde el sofá.
Eun Sok me miró extrañado y confundido, pues no conseguía descifrar lo que había dicho.
-  Mi instinto. Él me dijo que un intruso estaba merodeando por la cocina en busca de algo.- rectifiqué en coreano y escogiendo las palabras adecuadas.- Dejando de lado mis poderes… ¿qué haces aquí? ¿Hoy no trabajas?
- Estaba pensando que tal vez… no, no creo que sea buena idea.- chirrió sus dientes con nerviosismo y apartó la vista. Ese comportamiento no encajaba con su actitud habitual de hombre serio incapaz de dudar de nada. Decidí guardar silencio hasta que él reanudó la conversación. - ¿Te gustaría salir conmigo a dar una vuelta? No es una cita, ni nada por el estilo. Claro que si no quieres no pasa nada, lo entenderé perfectamente. No quiero coaccionarte ni obligarte a algo que no deseas ha-
-  Me parece una idea genial. ¿Adónde iremos?
- ¡Dónde te apetezca!- gritó entusiasmado. Estaba comenzando a descubrir una nueva faceta de Eun Sok.


lunes, 24 de diciembre de 2012

DRAMA COREANO DEL MES: PERSONAL TASTE.


¡Vacaciones! Aquí en España ya hemos terminado el primer trimestre y ahora toca disfrutar de las Navidades. Ayer estuve en el centro de Madrid viendo las luces y cuando regresé a casa decidí, hoy,  continuar escribiendo. Y aquí estoy. Hoy os traigo un nuevo drama coreano, en el que participa un espectacular y bellísimo actor: Lee Min Ho. Os sonará su nombre, pues protagonizó el papel de Goo Joon Pyo en uno de los dramas más famosos de Corea “Boys Before Flowers”. El drama de este mes es “Personal Taste”. He aquí el link para los interesados:

SINOPSIS
La historia entre Park Gae In y Jun Jin Ho. Gae In diseña muebles y es hija de un arquitecto famoso, y del cual siempre ha querido tener su reconocimiento y amor.
Aunque es dueña de su propia empresa, se encuentra en bancarrota debido a que un amigo pide un préstamo a su nombre, para colmo su novio termina con ella un día antes de casarse él con una de sus mejores amigas. Después de varios intentos por recuperar su dinero, Gae In termina poniendo en renta un cuarto para no perder la casa.
Jeon Jin Ho, necesita ganar un proyecto que puede salvar a su pequeña compañía de la quiebra y se entera de que el cliente en cuestión había querido contratar en un principio al padre de Park Gae In y hacer un edificio con el estilo de la casa del diseñador, al rehusarse realiza un concurso para decidir la imagen de la construcción. Para ganar el proyecto y a su más grande enemigo, quien termina siendo el ex novio de Gae In, Jin Ho decide rentar el cuarto que alquila Gae In, con quien ha tenido varios malentendidos desde el principio y quien piensa que es gay.
Al principio él se rehusa a seguir viviendo en una casa donde creen que sus preferencias sexuales son hacia los hombres, pero debido a la urgencia de dinero y de ganar el proyecto, lo acepta, haciéndole cambiar poco a poco que, realmente no es gay.
Por supuesto, él desarrolla sentimientos hacia ella, pero para entonces esta ya ha comenzado a confiar en él, sin saber que su relación se basó en una mentira. Así se va formando un triángulo amoroso puesto que el ex novio de Gae In comienza a interesarse nuevamente en ella.













CURIOSIDADES
En el episodio 8 en donde Jin Ho sale en una cita con Gae In, se encuentra con su ex novia Eun Soo (interpretada por Yoon Eun Hye ) los tres van a un café a platicar y antes de despedirse Eun Soo voltea la taza en la que esta bebiendo café y en ella parece el logo de The 1st Shop Coffee Prince (drama que protagonizó en el año 2007 junto a Gong Yoo).
En el episodio 4 Park Gae In y Jin Ho, están viendo la película norteamericana "Nacho Libre".
En el episodio 4 Park Gae In mientras busca que película rentar para ver con Jin Ho, toma la película nortemericana "Secreto en la montaña".




Mi valoración sobre este drama es un ocho sobre diez. La trama está muy bien, las escenas románticas lo mismo; pero a mi parecer creo que le faltaba una chispa más de romanticismo. A pesar de todo os la recomiendo; pues la actuación de los protagonistas es excelente. Y todo esto por hoy. Espero que paséis una buena Navidad. Un beso.
http://www.viki.com/channels/914-personal-taste/videos/8864


domingo, 9 de diciembre de 2012

FANFIC COREANO: SUEÑO INALCANZABLE X.


¡Por fin encontré un huequillo para meterme al blog! Esta semana ya termino los exámenes y a ver si puedo escribir algo más. Hoy subiré esta entrada básicamente porque ya la había creado hace unas semanas. No me extiendo mucho más que tengo que hacer las tareas de clase y estudiar… Un saludo.

CAPÍTULO 10
“Además es un asaltacunas. El otro día me enteré de que le gusta una chica extranjera que se hospeda en su casa…”: esas palabras se me quedaron en la memoria grabadas. Únicamente deseaba que todo fuese un sueño y poder despertarme tranquilamente, pero no. Esto era la realidad: Eun Sok sentía algo por mí. Aún así quería confirmar la revelación de Dongwoo, pues él lo había escuchado, pero no lo sabía con absoluta certeza.
-¡Oye, oye! ¡Qué te has quedado empana’! ¿Te ha sorprendido lo que te he dicho o qué? No te incumbe, así que no sé por qué esa expresión en tu cara.- expuso Dongwoo mientras miraba todas las llamadas perdidas que había recibido su celular.
- Ah, lo siento. Pero… lo que me acabas de contar, ¿estás seguro al cien por cien de que es la verdad? – pregunté angustiada.
- ¿Por qué tanto interés por el tema? ¿No me digas qué ahora te gusta mi manager? Pues si tanto quieres saberlo, ve y pregúntaselo a él personalmente. Adiós. – se mosqueó y se largó con paso rápido y firme sin permitirme que pudiera explicarle mi situación con Eun Sok.
Ahora tenía que organizar mis pensamientos. Por un lado, se encontraba Dongwoo, quien sin darme cuenta se estaba metiendo en mi vida y alterando el orden de todo y por otra parte se situaba Eun Sok de quien había descubierto dos cosas: era el manager de INFINITE , el grupo al que pertenecía Dongwoo; y yo era la chica por la que estaba interesado. Ahora la cuestión era “¿qué quería yo?” Ahora sí que tenía un cacao mental. Por Dongwoo sé que sentía algo que seguramente no pasaría los límites de ser sólo un amor no correspondido, pero Eun Sok… es atractivo, musculoso, inteligente y ahora me agradaba más que antes, cuando me trataba tan fríamente, pero nunca le había visto de esa forma, más bien, no me había planteado tener nada con él…
Después de darle varias vueltas al asunto, me fijé que ya eran más de las dos de la mañana. Me fui lo más rápido que pude, antes de que Eun Sok se diese cuenta de que no había hecho caso a sus palabras de marcharme a casa. Mientras volvía a la puerta del lugar donde se había celebrado el concierto, frené en seco. Alguien estaba merodeando por los alrededores. Por temor a que fuese Eun Sok, me quedé escondida tras un pequeño muro de piedra. Aquellos pasos se acercaban cada vez más a mí, mi pulso comenzó a acelerarse, me temblaban las piernas… De repente el sonido de los pasos cesó y alguien comenzó a hablar en voz alta y con tono irritante.
-  ¿Dónde te habías metido? El manager está muy enfadado contigo y no veas la bronca que te va a echar cuando te vea.
- ¿A ti qué te importa? Déjame. No estoy de humor para hablar con nadie.
“¿Dongwoo? ¿Con quién estará hablando a estas horas de la noche? Por el tono de voz diría que es Woohyun”: pensé para mí misma. Con el objetivo de confirmar mis conjeturas, asomé la cabeza cuidadosamente para que no se percataran de que estaba allí, y efectivamente estaba en lo cierto. La persona con la que estaba hablando Dongwoo era aquel chico que había sufrido uno de mis impulsos frenéticos ese mismo día: el adorable Woohyun. Iba a salir de mi escondite, pero aquella conversación comenzó a caldear el ambiente.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué me hablas de esa forma? ¿Te he hecho algo por casualidad? Únicamente me estoy preocupando por ti y mira cómo me están tratando… - Woohyun se veía triste y enojado a la vez por las palabras hirientes y malhumoradas que Dongwoo le estaba dirigiendo sin ningún motivo explícito.
- Pues fíjate yo no te veía nada inquieto cuando aquella chica en la sala de autógrafos te besaba… - el semblante de Dongwoo mostraba una mueca de confusión e irritación como si en su interior estuviesen en plena lucha la ira y la amistad que sentía por su compañero de grupo. Dongwoo estaba dispuesto a marcharse y poner fin a esa desagradable charla que no conseguía poner bajo control, sin embargo Woohyun no tenía intención de dejarle marchar tan fácilmente. Cogió del brazo a su compañero y sus miradas se cruzaron cara a cara.
- ¿Tal vez tengas envidia o es que estás celoso porque te gusta “esa chica” a la que te estás refiriendo? Porque permíteme decirte una cosa y que te quede bien claro, tú ya estás comprometido y no puedes fijarte en otra mujer que no sea tu futura esposa, así que date por vencido con esa chica, porque ella ahora es mi objetivo y tú no tienes y no puedes tener una posibilidad con ella. – Woohyun sonaba serio y decidido a cumplir sus expectativas.
Un silencio incómodo surgió de la nada. Dongwoo se mantuvo callado e inexpresivo durante un minuto, es como si el vínculo que unía la amistad de ambos muchachos se hubiese quebrado por completo tras las palabras que acaba de pronunciar el dulce Woohyun. Pero la velada no terminó aquí. A lo lejos observamos, tantos ellos como yo que permanecía oculta tras la tapia de roca, a una linda chica corriendo hasta el punto donde los chicos  yacían. La chica llegó y se abalanzó sobre el chico repelente, a quien le plantó un enorme beso en los labios, lo que provocó en mi organismo una punzada en el estómago como si me estuviesen clavando una lanza en dicho órgano. Dongwoo debió de sentir lo mismo, pues su reacción no fue precisamente buena.
- Lee Ji Ah, te he dicho un millón de veces que no me beses sin avisarme. – Dongwoo alejó a la chica de su lado.
- ¡Qué arrogante eres, oppa (novio en este caso)! – la joven le sacó la lengua en señal de burla. Luego se giró hacia Woohyun.- ¿Qué tal fue el concierto? Me hubiese encantado asistir, pero tenía hoy la agenda llena de obligaciones…
- ¡Cuánto tiempo sin verte pequeña! Pues ha ido todo muy bien, mucha alegría y un gran apoyo de nuestras fans. Ha sido un día fantástico.- Woohyun acarició el cabello de Lee Ji Ah con una enorme sonrisa de exaltación en sus rasgos faciales.
- ¿A qué viene está enorme felicidad? ¿Estamos celebrando algo? – preguntó la muchacha confusa y curiosa. En ese momento, Dongwoo torció el gesto y desvió su vista para concentrarse en otras cosas irrelevantes, sin importancia como contar las rayas blancas que componían los pasos de cebra de la calle. Estaba claro que él no tenía ningún interés  por lo que Woohyun iba a desvelar a su “novia”, Lee Ji Ah.
- Pues verás… resulta que una chica extranjera me besó en la mejilla mientras la firmaba un autógrafo y sinceramente creo que me atrae… Lástima que desconozca su número de móvil y  en qué lugar está viviendo, espero encontrarme con ella lo más pronto posible.- aclaró el chico mientras sonreía dulcemente. Tras escuchar toda aquella conversación me quedé muy impresionada, no por el hecho de que Woohyun también estuviera interesado por mí, sino la nueva chica que se atravesaba en mis sentimientos por Dongwoo. Ahora sí que no tenía ninguna oportunidad de acercarme a Dongwoo con ella por medio. Dongwoo estaba comprometido y yo, bueno, tenía dos pretendientes a los que podría brindarles la posibilidad de conquistarme… De repente de uno de mis ojos comenzó a salir una pequeña lágrima que recorrió mi mejilla hasta acabar cayendo a la acera. Me limpié el rastro que había dejado y me dispuse a irme, pues allí ya nada tenía que hacer. Pero mis piernas me fallaron en el peor momento y caí al suelo soltando un grito ahogado de dolor. Las otras personas que se situaban en el otro lado del pequeño muro se percataron del sonido y acudieron en mi ayuda. Gran sorpresa se llevaron al verme tendida en el suelo con media pierna sangrando.
- ¿Qué haces tú aquí?- preguntó Dongwoo impactado.
- ¿La conoces? – preguntaron al unísono Lee Ji Ah y Woohyun con perplejidad.
- ¡Qué va! Es solo que me asusté y solté eso inconscientemente. En mi vida he visto a esta chica hasta día de hoy.- su mentira sonó con un tono tan convincente que hasta me lo creí yo. Nadie optó por ahondar ese tema y se giraron todos hacia mí extrañados.
- ¿Te has hecho daño? Ven que te ayudo. – Woohyun se agachó y me cogió como si fuese una princesa en apuros que espera a su príncipe azul. Noté como su pecho musculoso y fornido chocaba con mi delgada espalda. Era un chico dulce, pero también era fuerte y varonil. – Antes que nada os presento: esta es Lee Ji Ah la novia de Dongwoo, uno de mis compañeros de grupo.
-¿Tú eres aquella chica extranjera que besó a Woohyun? – estaba claro que Lee Ji Ah no se andaba con tonterías e iba directa al grano, sin rodeos ni tapujos.
- Ah, sí. Lo siento nuevamente… no sé qué me ocurrió en ese preciso instante y tan sólo actué por impulso…- mi voz temblaba de terror. Observé a Dongwoo, el cual no me quitaba los ojos de encima desde que me habían encontrado. Con mi mirada buscaba su ayuda, pero él no parecía que quisiera socorrerme, así que tuve que ingeniármelas sola.
- ¡Qué atrevida! ¿Cómo pudiste hacer eso delante de tanta gente? Yo no podría besar a mi Dongwoo tan abiertamente. – se acercó a Dongwoo y le abrazó en muestra de “posesión exclusiva de Lee Ji Ah”. Esa chica me sacaba de quicio y eso que la acababa de conocer, pero mantuve la mente fría y la traté de la mejor manera posible.
- Comprendo perfectamente tu punto de vista, pero como ya sabrás en Occidente es una muestra de cariño muy habitual cuando sientes afecto por alguien.- aclaré con tono pausado y calmado, sin ningún tipo de alteración.- Woohyun puedes bajarme, tan solo es un rasguño. Puedo caminar tranquilo. Tengo que coger un taxi y regresar a mi casa.
Woohyun accedió y me bajó al suelo.
- Muchas gracias.- agradecí al dulce chico.- Bueno tengo que marcharme, un placer haberte conocido Lee Ji Ah. Buenas noches.
- ¡Espera! Al menos dame tu número de teléfono para poder saber que has llegado bien a tu casa.- nada más articular esas palabras, miré a Dongwoo, pero él hizo un gesto de indiferencia como si no le importase lo que fuera a hacer.
- Mmm… no creo que sea buena idea. Muchas gracias por todo.- me despedí, no antes sin ver a Dongwoo, quien parecía estar lleno de rabia por dentro aunque lo intentase ocultar.

                                           










jueves, 11 de octubre de 2012

FANFIC COREANO: SUEÑO INALCANZABLE IX.


Buenas noches. Aquí os traigo la novena parte de mi fanfic coreano. En este capítulo se desvelará nueva información acerca del personaje de Eun Sok que dará mucho juego en la historia a partir de aquí. No digo nada más, vosotros mismos leedlo y sacad vuestras propias conclusiones. Espero que os agrade ¡Un saludo!

CAPÍTULO 9
Todavía guardando la esperanza de volver a verlo, me giré y me di cuenta de que no era la persona que esperaba, sino Eun Sok.
-¿Qué haces aquí? No deberías andar sola por la calle a estas horas. – comentó Eun Sok cogiéndome de los mofletes y estrujándolos fuertemente mientras se burlaba de mí.
- He venido a un concierto con Kang Sang Ra y como se acaba de ir, he pensado que podría tomar algo de aire fresco… Dentro hay demasiada gente y eso me agobia mucho… ¿y tú qué haces aquí, no se supone que tenías que estar trabajando?- respondí cogiendo sus enormes manos para que parase de espachurrar mis pequeñas mejillas.
- ¡Y eso es lo que estoy haciendo! Estoy buscando a uno de los integrantes de INFINITE que ha desaparecido de la sala de autógrafos y nadie ha dado con él.- contestó algo desconcertado al mismo tiempo que miraba a todos lados con la ilusión de encontrar al joven.- Es Dongwoo… ¿le has visto merodeando por esta zona por algún casual?
- Espera, espera. ¿Trabajas en el staff o algo así? – su respuesta me había sorprendido tanto que parecía que mis ojos se iban a salir de sus órbitas.
- Qué va. Soy el responsable de los chicos, ya sabes su manager. – anunció con tono calmado mientras jugueteaba con uno de los mechones color azabache de su cabello.
- ¡Cómo puedes ser su manager! Si eres demasiado joven para ese cargo tan responsable.- afirmé extrañada. Eun Sok no aparentaba más de veinticinco años o eso es lo que yo había estado creyendo hasta día de hoy. La cabeza me daba vueltas ante la impresionante noticia de mi hermano de acogida.
- ¿Cuántos años piensas que tengo? Jovencita, yo ya no formo parte del grupo de los veinteañeros, aún así te agradezco los años que me has quitado de encima. - dijo riéndose alegremente. Estaba muy aturdida y los sentidos me fallaban por la revelación que me acaba de contar Eun Sok, mas aun así intenté mantenerme firme para poder asimilar esta nueva información que había llegado de improviso.
- Deberías regresar a casa. Toma algo de dinero y coge un taxi, ¿vale? – Eun Sok cogió su cartera y sacó un par de billetes, los cuales me entregó. Tras ello,  se aproximó hasta mí y posó sus gruesos labios en mi frente en señal de despedida. Su beso fue tan cálido y acogedor que mis músculos se relajaron hasta tal punto que casi me derrumbé en plena calle. Eun Sok se había marchado y yo tenía el dinero que me había prestado para volver a casa, sin embargo no sabía qué hacer. Estaba muy inquieta… Dongwoo había desaparecido y nadie sabía a dónde se había podido marchar. Tras un momento de confusión,  determiné que lo mejor sería ir a buscarle. Por un día quería sentirme útil para Eun Sok después de todos los quebraderos de cabeza que le había provocado desde que había llegado al país. Me puse en marcha y empecé a inspeccionar todos los alrededores en busca del chico repelente, mas no había rastro de él por ningún sitio. “¿Dónde se habrá podido meter?”: pensaba al mismo tiempo que caminaba presurosamente.  Una, dos, tres hasta cuatro calles me había recorrido de arriba abajo sin conseguir absolutamente nada, ni una pista tan siquiera. Estaba intranquila… “¿y si le hubiese pasado algo?”. Reduje  el ritmo de mi vertiginoso paso hasta pararme completamente. Estaba agitada e impaciente por hallarle que rompí a llorar en medio de la avenida. Los pocos transeúntes que se encontraban por la vía a esas horas de la noche no se inmutaron de mi penoso estado y siguieron su camino como si nada. Lamentando y llorando no iba a conseguir dar con su paradero, por lo que me limpié las lágrimas que brotaban de mis enormes ojos y miré al frente adoptando una mentalidad fría y calculadora. Ahora tenía que volver al principio y buscar con más esmero, pero no me dio tiempo a nada de esto, pues vi a mi presa a lo lejos sentada en las escaleras de la entrada del centro comercial donde me había deleitado con aquel maravilloso vestido verde el día de nuestra cita. Me acerqué casi corriendo hasta él y le abracé con mucha fuerza mientras lloraba descontroladamente. Cuando conseguí calmarme, le miré cabreada y le pegué un bofetón en la cara dejándole colorados los cachetes.
- ¿Qué te crees que estás haciendo?- replicó malhumorado y atónico por lo que había acabado de suceder mientras ponía una de sus manos en su mejilla en señal de dolor.
- ¿Cómo? ¿Se puede saber dónde te habías metido? Está todo el mundo preocupado y angustiado por encontrarte…- declaré muy enojada por lo que había hecho.
- ¿Y para qué me vienes a buscar tú? ¿Es que acaso te lo ha pedido Woohyun o qué?-  frunció el ceño y apartó la vista centrándose en los individuos que atravesaban la enorme acera.
- ¿Y si me lo hubiera pedido él, qué pasa? – le contesté de mala manera. Su actitud infantil me empezaba a sacar de quicio.
- Pues no sé por qué te iba a pedir eso, si seguro que no estaba muy preocupado por mí después del beso que le diste…- comentó Dongwoo de mala manera mientras posaba sus dos manos en la nuca para estirarse. Por el tono de voz que estaba utilizando se podía decir que estaba molesto por lo que había ocurrido en la sala de autógrafos con su compañero Woohyun. Estaba curiosa por saber la razón de su enfado hacia a mí, así que no me anduve con rodeos.
- ¿Por qué estás tan molesto conmigo? ¿Acaso estás celoso de Woohyun o qué? Además la única que debería estar cabreada aquí, tendría que ser yo, después de ignorarme en presencia de tus amigos… - protesté disgustada recordando su dejadez por mí en los camerinos.
- ¿Yo? ¿Celoso de Woohyun? Perdona que te diga, pero no. No me interesas. Además como podrás saber hay una gran cantidad de chicas que quieren salir conmigo más hermosas que tú. ¿Cómo se te pueden haber pasado esas ideas por la cabeza? Sigue soñando chica porque yo contigo en la vida. No siento ningún tipo de atracción por ti, ¿vale? – comenzó a hablar tan deprisa que casi no entendí nada de lo que dijo.
- Pues tu cara me está indicando todo lo contrario: estás rojo, rojo como un tomate.- afirmé riéndome de lo ruborizado que estaba por el tema que estábamos tratando.
- ¡Mentira! No te creas que eres la primera chica a la que he besado… - añadió repentinamente y su cara enrojeció aún más de lo que estaba.
- Tranquilo, tranquilo. Era broma. Pero aún no sé por qué me besaste aquel día… Necesito una explicación y la quiero ahora.- el hecho de que mencionase nuestro beso provocó que volviera a experimentar la sensación de aquel intenso día y me puse nerviosa de repente.
- Pues… la verdad no tiene explicación alguna. Tan solo lo hice porque quería y me apetecía, pero no hay sentimientos por medio; así que no significó nada, ¿verdad?- declaró con voz tranquila y sosegada. Estaba claro que él no tenía interés por mí, pero yo, en cambio, estaba dudosa sobre mis sentimientos hacia él. “¡Pero qué estoy haciendo! ¡Lo nuestro es imposible! ¿Para qué me habré hecho falsas ilusiones con él?”: pensaba para mis adentros.
- No, no. Fue un error que no se volverá a repetir…- murmuré algo afligida.- Deberías volver al concierto, tu manager está muy preocupado.
- ¿Mi manager? ¿Lo has visto? – preguntó impresionado apoyando sus manos en mis hombros y acercándose a mí.
- Pues sí. Da la casualidad de que…
- ¿A qué es muy gruñón? Con nosotros siempre está de mal humor, mandándonos esto, lo otro. ¡Qué estrés de hombre! – se quejaba Dongwoo mirándome directamente a los ojos. Su mirada hacía que mi cuerpo sufriera una especie de descargas eléctricas, así que aparté la vista de sus pequeños, pero sexys ojos castaños para poder relajarme e intenté informarle de mi relación con Eun Sok.
- Pues, verás…
- Y además es un asaltacunas. El otro día me enteré de que le gusta una chica extranjera que se hospeda en su casa. ¡Qué espécimen! Pero bueno... Perdona te quité el turno de palabra, ¿qué me querías decir?
- Ah, nada…