miércoles, 27 de julio de 2016

COREANO BÁSICO DE UN DORAMANIACO II.

¡Saludos, pequeños doramaniacos! Ha pasado casi un año desde la última vez que me digne a subir una entrada al blog y esto se debe principalmente a que la Universidad me ha mantenido bastante ocupada estos meses atrás, además de la falta de costumbre y la pereza que me produce escribir.

Con motivo de mi regreso al mundo de los dramas coreanos sin nuevas interrupciones, he considerado pertinente continuar con una de las secciones que (a mi parecer) os puede resultar bastante útil para todos aquellos interesados en aprender este idioma o, dado el caso, para quienes deseen adquirir un conocimiento básico del mismo. Y es que invertir cuatro horas al día viendo series y programas coreanos está mejorando notoriamente mis habilidades con esta lengua sin apenas yo ser consciente de ello. Puesto que la mayoría de los dramas suelen tener una trama muy similar o contienen muchas escenas cliché, no es nada inusual que los espectadores nos terminemos empapando de dichas situaciones cotidianas así como de las frases que siempre las acompañan. 

Así hoy aprenderemos un vocabulario muy elemental que, aunque no nos servirá para aprobar un examen de coreano avanzado, sí que nos ayudará a acercarnos algo más a la cultura coreana a través del estudio de varias expresiones. Cabe resaltar que Corea del Sur es conocida por ser una nación tremendamente respetuosa con sus mayores, de ahí que existan varias terminaciones o sufijos que se añaden al final de las oraciones para denotar mayor formalidad y respeto hacia la persona a la cual  nos dirigimos. Estas partículas se utilizan generalmente en el mundo profesional al entablar una conversación con un compañero de trabajo (normalmente nuestro superior/es) o con empleados de otras empresas, y en ambientes donde nuestro destinatario es una persona de mayor edad que nosotros independientemente de si es un familiar o no. En consecuencia, un joven nunca podrá hablar de manera informal a sus abuelos a menos que estos últimos se lo autoricen previamente.

Habiendo aclarado este asunto, comenzaremos nuestro estudio con cinco palabras básicas que en todo drama coreano habremos escuchado.

Romanización
Hanguk (한국)
Significado
Annyeonghaseyo
Annyeong (informal)
안녕하세요
안녕
Hola
Jal jinesseoyo?
잘 지냈어요?
¿Qué tal?
Kamsahamnida
Kamsahaeyo
Komapseupnida
Komaweoyo
Komaweo (informal)
감사합니다
감사 해요
고맙습니다
고마워요
고마워
 

Gracias
Jeogiyo
저기요
Disculpa/ perdona (cuando se quiere llamar la atención de alguien para comunicarle algo)
Joesonghabnida
Joesonghaeyo
Mianhaeyo
Mianhae (informal)
죄송합니다
죄송해요
미안해요
미안해


Lo siento


jueves, 24 de diciembre de 2015

REFLEXIONES DE UNA LOCA VI.

Estamos en vísperas de Navidad. Sí, es 24 de diciembre y estoy aquí a las dos de la mañana discurriendo sobre la vida, sobre mi propia vida. He de decir que me encuentro en un punto de inflexión en mi vida, en una encrucijada que temo que no tiene una solución sencilla y de la que es muy probable que me arrepienta. Mi problema guarda (como imaginaréis) una estrechísima relación con un chico, en concreto, con mi actual novio.

Os pongo en situación: a día de hoy yo, una chica de apenas 19 años, estoy saliendo con un hombre 16 años mayor (tiene 35 años). ¿Sorprendente? No me extraña. Yo soy la primera sorprendida y es que hasta hace unos meses pensaba que las relaciones entre personas con edades tan dispares estaban abocadas al fracaso, y aún continúo pensándolo.  Sin embargo, el “amor” (por llamarlo de alguna forma) hizo que me tragara mis propias palabras y que así saborease la amargura de este tipo de relaciones sentimentales. ¡Vaya faena!

En fin, este chico entró en mi vida pisoteando todos los prejuicios que había tenido hasta la fecha sobre esta clase de relaciones que venía explicando. De este modo, comenzó nuestra historia que hasta hoy, día 24, sigue activa. Debo admitir que su compañía es agradable y que es bastante detallista (demasiado para mi gusto), pero que también estas cualidades junto a otras cuantas son un arma de doble filo. Me explico. Si bien es cierto que yo, como toda adolescente ilusionada, adoro los pequeños detalles y que me presten atención, también es cierto que todo ello en exceso produce habitualmente una sensación de angustia en la persona que lo padece. Sobre todo, si partimos de la base que dicha persona es bastante independiente y solitaria. Yo me describo como tal y por ello ciertos comportamientos de mi actual novio me parecen demasiado excesivos y me siento internamente presionada  porque mi espacio de libertad se ve cada vez más estrechado. No me refiero a que no pueda hacer lo que me apetezca, sino que todo lo que hago lo hago pensando en  él y, de ese modo, no disfruto al máximo del momento.

Realmente es duro. Es sofocante. Hay momentos en los que deseo tirar la toalla y deshacerme de este peso que cargo en los hombros porque verdaderamente no compenso los costes de esta relación con los beneficios que obtengo de la misma. Y, sin embargo, sigo aquí. Aguantando el tipo y aparentando que todo está bien. Que todo sigue igual y que nada ha cambiado cuando efectivamente ha nacido algo nuevo en mi interior: la duda. La confusión de saber si continuar o no. Algo mucho peor que decidir romper los lazos que nos unen. La duda. Esa sensación de que te encuentras en el limbo entre la vida y la muerte, pero ni en una ni en otra. Es escalofriante este sentimiento que me corroe y que siembra en mí nuevas incertidumbres cada día haciendo mucho más difícil tomar una decisión que saque esta espina que me molesta. Es desesperanzador.

Y lo más doloroso es tener que enfrentar a esa persona en cada encuentro. Esbozar una sonrisa privada de felicidad y enferma de hipocresía para no causar daño, pero ,en definitiva, siendo egoísta una misma. Porque nos pese los que nos pese todo lo que hacemos es para aliviar nuestro sentimiento de culpa y con motivo de ello engañamos a la persona a la que queremos para no dañarla consciente y directamente. Aunque me temo que este dolor es infinitamente inferior al que causamos cuando tratamos de proteger a alguien de salir herido. Sí, compañeros, lo mejor es tirar la granada en el campo de batalla que guardarla para uno mismo pues cuando estalle será demasiado tarde para sanar tanto las heridas de uno mismo como las de la persona a la que queremos librar de ese dolor.

Y me duele y me hierve la sangre de pensar que estoy siendo una cobarde. ¿Por qué? No tengo excusa que valga. Al menos, no un pretexto que no tenga un trasfondo egoísta. Para mí lo importante es evitar causarle daño a él porque no se ha comportado mal conmigo porque no tiene la culpa de que yo desconfíe de esta relación y de su futuro. Tampoco voy a negar que la diferencia de edad no nos está pasando factura. Porque es más que una realidad. Nuestros pensamientos sobre la vida en pareja son tan dispares que la divergencia de opiniones se está convirtiendo en un motivo sólido para acabar con todo.  Admito solemnemente que tolero su opinión pero ni la comparto ni la respeto.

Él piensa que la vida en pareja se basa en pilares como la PLENA confianza, la complicidad o la tarea de compartir cada pensamiento entre el uno y el otro, entre otros. Perdona si discrepo. Mi punto de vista sobre la vida en pareja es algo diferente porque mi actitud y mi personalidad claramente no son las mismas que él aunque parezca en un primer momento que somos dos personas muy similares. Yo me declaro solitaria e independiente y, a día de hoy, creo que él también. Ha estado viviendo solo durante tres años sin ningún tipo de relación y me ha asegurado que no ha echado a nadie en falta, por lo que asumiré que la soledad no le supone ningún problema. Entonces, ¿por qué tantos mensajes recibidos? ¿Por qué a la mínima de cambio se ofusca si no respondo en horas o si cambio mi rutina de respuestas? ¿Por qué se vuelve tan cargante cuando le confieso que no puedo ir a su casa algún fin de semana y me echa en cara que no quiero verle y que, por consiguiente, debería “dejarle”?

Y sólo esto es la punta del iceberg porque la ofensa es mayor cuando señala los defectos que no le gustan de mí arguyendo razones carentes de todo sentido, por decirlo de alguna forma es como un arrebato o impulso suyo o, al menos, es lo que a mi entender parece.  No imagináis que quebraderos de cabeza me traen estas disputas infantiles  y sin fundamento alguno que lo único que provocan es que nuestros sentimientos se alejen y que nuestra relación se sitúe en la cuerda floja.
Me gustaría tanto formularte la siguiente pregunta: ¿nunca tuviste dudas ni temiste que está relación estaba a punto de pegar un salto al precipicio? A lo mejor le doy demasiadas vueltas a los problemas y sin querer me topo con todas estas dudas que hoy quiero plasmar en el papel. Sin embargo, siento que si esto ocurres es porque, tal vez, ha llegado el momento de pasar página o de cerrar el capítulo de esta historia para comenzar una nueva. ¿Tú qué opinas? Me encantaría invadir tu mente a fin de conocerte mejor, de saber cómo piensas y cómo desenredas los nudos de las inquietudes que te atormentan (si es que hay algo que te preocupa).

A fin de cuentas, lo único que deseo es encontrar una solución que acabe con este dolor que siento y que te proteja a ti de sufrir en la misma proporción que yo ahora estoy soportando. Nunca fue fácil romper lazos con nadie, pero tampoco lo fue continuar en un mar embravecido y sin un puerto al que aferrarse. Y ahora confieso que duele demasiado, que no siento la plenitud que en los inicios pude sentir y que no es pecado de ninguno. La vela se fue consumiendo poco a poco y, lo que pudo durar toda una vida, ve su fin mucho más próximo en el tiempo. Espero que llegado el día trates de comprender y asimilar que lo nuestro no fue fácil y que la historia que vivimos fue bella y brilló por sí sola con tal esplendor que la recordaré y la atesoraré como un recuerdo nítido y alegre.

Es probable que nunca leas estos pensamientos que me carcomen porque si decido poner punto y final a lo nuestro no quiero que sufras el martirio que ahora mismo yo sufro.

Este es el regalo más grande que puedo darte. 




miércoles, 3 de septiembre de 2014

DRAMA TAIWANÉS DEL MES: HI! MY SWEETHEART.

Olvidémonos este mes de los dramas coreanos y volvamos a centrar nuestra atención en Taiwán. Si bien es cierto que la mayoría de las producciones coreanas (sobre todo en estos últimos años) superan con creces a las taiwanesas, no subestimemos algunos dramas taiwaneses muy competitivos que todavía mantienen un nivel elevado de audiencia. No es el caso de la recomendación del mes pues apenas ha alcanzado un nivel promedio del 3,14%, con bajos porcentajes (inferiores al 3%) en los primeros capítulos y muy altos al final del drama (superiores al 4%).Se trata de una cifra bastante anormal si tenemos en cuenta la participación de Rainie Yang y Show Luo, dos actores bastante famosos y reconocidos en la isla.

La historia la protagonizan dos jóvenes universitarios, Hsueh Hai (Show Luo), un chico adinerado que trata de ocultar su identidad bajo el nombre falso de Lin Da Lang con el propósito de poner a prueba a sus nuevos compañeros y evitar, de alguna forma, el acercamiento de éstos por razones "económicas", y Chen Bao Chu (Rainie Yang), una chica problemática y temeraria. Durante el curso, ambos personajes saborean la felicidad a través de su gran amistad inicial y su posterior romance. Sin embargo, lo que parecía ser un amor duradero acaba transformándose en un enorme odio, cuando la pareja planifica encontrarse con motivo de la celebración del cumpleaños de Bao Chu. A la hora acordada, sólo uno de los enamorados, Da Lang, llega al punto de encuentro. Impaciente y preocupado ante la tardanza de Bao Chu, el protagonista se dirige a la casa de su novia para comprobar que tampoco está allí y descubrir, por medio de la madre de Bao Chu, un supuesto matrimonio concertado consentido por la muchacha en el extranjero. Dando por hecho que Bao Chu lo ha abandonado, Da Lang comienza a desarrollar un fuerte odio hacia la que consideraba su verdadero amor. Así pues, tres años más tarde, nuestro protagonista está dispuesto a tomar venganza. Mediante un cambio radical de apariencia y carácter y recuperando su nombre real, Hsueh Hai maquina cuidadosamente la forma ideal de enamorar a Bao Chu para, más adelante, abandonarla al igual que ella hizo con él. ¿Conseguirá llevar a cabo su plan o resurgirán de nuevo los sentimientos entre ambos personajes?






















Buenas dosis de humor y mucha química entre los protagonistas es lo que promete este drama, por lo que mi puntuación es de ocho sobre diez. La historia es divertida y entretenida, pero carece de un argumento muy elaborado. Es el típico drama de romance y comedia, sin grandes novedades.

ENLACES DE INTERÉS
http://www.viki.com/tv/653c-hi-my-sweetheart?q=hi


lunes, 1 de septiembre de 2014

APRENDE A COCINAR... KIMCHI.

¡Saludos, pequeños doramaniacos! Tengo la certeza de que en alguna ocasión a muchos de vosotros os ha entrado curiosidad sobre la gastronomía coreana, en especial un plato muy famoso que no para de aparecer en los dramas: el kimchi (김치).
El kimchi coreano, de sabor salado y picante, es un alimento fermentado e indispensable en la mesa diaria de todo coreano. Este producto, muy consumido en la República de Corea, utiliza como ingrediente básico una verdura conocida como col china baechu (배추). Su nacimiento tuvo lugar en Corea, alrededor del siglo VII, cuando el cultivo era prácticamente inviable durante el frío invierno, lo que condujo al desarrollo de un método de encurtido para almacenaje. De esta manera, surgiría el kimchi como un tipo de vegetales encurtidos. Por otra parte, un dato que sorprende de este alimento son los beneficios que aporta: una mejora de los niveles de insulina y una reducción de grasa corporal, según las investigaciones de Ajou University School of Medicine. 

INGREDIENTES PARA SEIS PERSONAS
1 col china, 2 litros de agua, sal gorda, 100 gr harina de arroz, pimentón picante, salsa concentrada de pescado, 3 cucharadas de pasta de soja, 2 cucharadas de azúcar, granos de sésamo, 4 dientes de ajo y un trozo de jengibre.

MODO DE PREPARACIÓN

Comenzamos troceando la col china y separando sus hojas del troncho, que cortamos también en tacos. Preparamos una salmuera en un bol grande con unos dos litros de agua y 250 gr de sal gorda. Disolvemos bien la sal e introducimos la col china en el bol, dejando que repose durante unas 12 horas.
En un mortero, machacamos los ajos y el jengibre, hasta obtener una especie de pasta. En otro recipiente, colocamos la harina de arroz mezclada con el pimentón picante y añadimos agua fría poco a poco, moviendo despacio hasta que esté todo bien disuelto. Incorporamos la pasta de jengibre y ajo.
Añadimos el azúcar, la soja en pasta y 4 cucharadas de la salsa concentrada de pescado, y metemos también la col, tras enjuagarla bien. Mezclamos bien para que la salsa del kimchi impregne totalmente la col y lo metemos en un tupper para guardarlo tapado durante unos días hasta que fermente, siempre dentro de la nevera. Todos los ingredientes se encuentran sin dificultad en tiendas de productos orientales.
Si lo deseamos, podemos añadir unos granos de sésamo. Si lo consumimos en los dos primeros días, destacan más los sabores salados y picantes, y se nota menos el regusto de la fermentación. Pasados 8 días, el sabor cambia y se nota más el toque ácido.
DEGUSTACIÓN
En Corea, se utiliza este procedimiento para conservar las verduras durante su crudo invierno. Normalmente, utilizan unas tinajas especiales en las que guardan el kimchi mientras fermenta. El kimchi coreano es un plato salado y picante y puede consumirse tanto como plato principal como usado como guarnición. Es estupendo con arroz blanco y carnes a la parrilla, por ejemplo.
ENLACES DE INTERÉS